Britney Spears ha sido formalmente acusada por el condado de Ventura, California, de conducir bajo los efectos del alcohol, según informan diversos medios estadounidenses. Esta situación se origina tras su arresto a principios de marzo, cuando la cantante, de 44 años, fue detenida y posteriormente ingresó en un centro de tratamiento para abordar sus problemas de alcohol.
Un comunicado emitido por su representante tras el incidente indicó que se trataba de un “incidente lamentable e inexcusable”. En él, se subrayó que Britney tomará las medidas necesarias para cumplir con la ley y que este podría ser el primer paso hacia un cambio positivo en su vida. “Esperamos que reciba la ayuda y el apoyo que necesita durante este difícil momento”, se añade en el comunicado.
Las autoridades han mencionado que es probable que se le ofrezca a Spears un programa de “conducción temeraria bajo los efectos del alcohol”, dado que no tiene antecedentes por este delito y no hubo accidentes ni heridos involucrados. Este programa permite que una persona se declare culpable y sea puesta en libertad condicional durante un año, además de completar un curso sobre conducción bajo los efectos del alcohol y pagar las multas correspondientes.
“Sus hijos fueron fundamentales para que ingresara en rehabilitación. Solo quieren que esté bien”, comentaron fuentes cercanas a la artista.
Según informes, tras su arresto, Spears se mostró muy afectada y temía ir a la cárcel, pero ha comenzado a reconocer que la rehabilitación es la mejor opción para ella. Está programada para comparecer ante el tribunal el 4 de mayo, aunque no está obligada a asistir debido a que se trata de un delito menor.
Este no es el primer problema legal de la cantante, ya que en 2007 enfrentó varios cargos menores por conducir sin licencia y un accidente de tráfico en Los Ángeles, aunque los cargos fueron finalmente retirados.
La cantante enfrenta cargos por conducir bajo los efectos del alcohol tras su arresto en marzo.
