El hit del Mundial 78 que superó a Morricone y su autor

Todo aquel que es “de la quinta que vio El mundial 78” (al decir de Andrés Calamaro en sus “Crímenes perfectos”) tiene recuerdos visuales y sonoros bien guardados. Muchos podrán tararear parte de la melodía de la canción oficial de aquel campeonato, escrita por Ennio Morricone, pero recordarán con más fuerza, como un eco lejano, aquella otra que decía: “25 millones de argentinos jugaremos el mundial…”. Sin duda, fue esa especie de marcha militar creada por un tanguero la que terminó imponiéndose.

En la segunda mitad de la década del setenta, Ennio Morricone ya contaba con un prestigio notable gracias a su trabajo como compositor de la música original de películas icónicas de la década anterior, como Por un puñado de dólares, El bueno, el feo y el malo, Érase una vez en el Oeste. Para la época del mundial, era un candidato ideal para crear la música “oficial”, según la FIFA que le encargó esa labor. La elección fue acertada, ya que Morricone siempre tuvo una habilidad especial para crear melodías cautivadoras.

La canción de Morricone, que dura tres minutos y medio, gira en torno a un puñado de notas que conforman un motivo central. Aunque es una pieza instrumental accesible a cualquier oído, carece de letras como las que se escuchan hoy en día. A pesar de su popularidad, fue relegada a la musicalización de cortinas y temas de apertura y cierre de transmisiones radiales y televisivas.

En cambio, la canción de los “25 millones” fue creada para que los argentinos la cantaran. Era un himno que insuflaba coraje y aliento al equipo local. Sorprendentemente, su autor no fue un experto en jingles publicitarios, sino un tanguero llamado Martín Darré, nativo del barrio de Caballito, nacido el 26 de mayo de 1916. A pesar de no ser un tanguero de renombre, hizo una contribución significativa a la evolución de este género musical.

“Era un hombre pulcro, impecable, meduloso en sus opiniones.” – León Benarós

Darré se destacó como bandoneonista y arreglador, y su carrera lo llevó a formar parte de la orquesta de Francisco Lomuto. Posteriormente, creó la Orquesta Gigante de Radio El Mundo, donde pasaron varios directores y cantantes destacados. Con su propia orquesta, grabó un disco junto a la cantante Susy Leiva y realizó arreglos para la Banda Sinfónica de la Ciudad de Buenos Aires.

A pesar de su falta de formación académica, Darré se convirtió en un músico muy respetado. Su autodidactismo le permitió dominar el solfeo, la armonía y la dirección orquestal. Su legado es recordado por sus contemporáneos, quienes lo describen como un profesional altamente capacitado.

El gran José Gobello, también fundador de la Academia Porteña del Lunfardo, destacó su influencia en la orquesta de Mariano Mores y su rol como arreglador en distintas bandas sinfónicas. Darré compuso una buena cantidad de temas, pero el más famoso fue la marcha del mundial, que resonó con gran fuerza en el corazón de los argentinos.

El 1 de junio de 1978, cuando comenzó el Mundial de Fútbol en Argentina, se proyectó una población que redondeaba los 25 millones mencionados en la canción. La consigna era que no solo jugarían los once que saldrían a la cancha, sino que toda la nación se sentía parte de ese evento.

“25 millones de argentinos, jugaremos el mundial. / Mundial, la justa deportiva sin igual. / Mundial, un grito de entusiasmo universal. / Vibrar, soñar, luchar, triunfar, luciendo siempre sobre la ambición y la ansiedad, temple y dignidad.”

Darré logró una mezcla entre una marcha militar y el estilo de algunas canciones de películas argentinas de la época. El tono chovinista de los 25 millones contrastaba con el clima social y político de esos años, donde las violaciones a los derechos humanos eran cada vez más evidentes, a pesar de que el país se unía en 90 minutos de juego.

La marcha del Mundial 78, creada por Martín Darré, dejó huella en la memoria colectiva argentina. La marcha del Mundial 78, creada por Martín Darré, dejó huella en la memoria colectiva argentina.

La marcha del Mundial 78, creada por Martín Darré, dejó huella en la memoria colectiva argentina.