Guadalupe y Nazareno Antón, conocidos por sus entrañables personajes en ‘Casi Ángeles’, han tomado caminos muy diferentes desde que se despidieron de la actuación. Comenzaron su carrera en 2006 como Anita y Santiago en ‘Chiquititas sin fin’, y un año después, se convirtieron en Alelí y Monito en ‘Casi Ángeles’, una serie que marcó a toda una generación. Su conexión en pantalla reflejaba su vínculo real como hermanos, lo que los hizo aún más entrañables para su público. Sin embargo, en el apogeo de su carrera, decidieron dar un giro radical y alejarse de los sets de grabación.
Nazareno, conocido como Nano, se mudó a Europa el año pasado con su novia. Pasó tiempo en Roma y Sicilia antes de establecerse en Antequera, España. En una conversación con LA NACION, compartió su amor por la tranquilidad de su nueva vida, lejos del bullicio de la ciudad. A pesar de su éxito en la actuación desde joven, a los 12 años decidió dejarlo todo. “El trabajo dejó de ser un juego”, confesó. Su último proyecto fue ‘Cuando me sonreís’ en 2011, y desde entonces se enfocó en sus estudios, obteniendo un título en marketing.
Nano se reinventó como director de marketing en redes sociales, trabajando desde casa y viajando por el mundo. Sin embargo, su pasión por la actuación nunca desapareció. Mientras estudiaba, comenzó a crear contenido en YouTube junto a Guadalupe, y ahora siente el deseo de regresar a la actuación. “Con todo lo que hay en Netflix, me gustaría estar en una serie copada”, expresó. Después de 14 años alejado de la actuación, se ha preparado para volver, incluso tomando un curso con Nesti Domínguez, director de ‘Casi Ángeles’.
Por su parte, Guadalupe se quedó en Argentina y se convirtió en psicóloga. Desde 2022, trabaja con niños y adultos, una vocación que nació de su propia experiencia en terapia a los 7 años. “La psicóloga me recomendó teatro, y eso me llevó a la actuación”, recordó. Aunque ha hecho algunas apariciones en televisión, siente que le falta algo y sueña con regresar a la actuación. “Me encantaría volver a trabajar en televisión, pero no quiero dejar mi carrera como psicóloga”, admitió.
A pesar de sus diferentes trayectorias, ambos hermanos comparten un deseo común: volver a brillar frente a las cámaras. La decisión de alejarse de la televisión los llevó por caminos distintos, pero el destino parece estar alineando sus caminos nuevamente, con la esperanza de que pronto puedan retomar su pasión por la actuación, tal como lo hicieron en su infancia.
Los hermanos Antón dejaron la actuación para seguir sus pasiones.
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