El cine, y especialmente el cine en salas, está en un punto de inflexión. Se aproxima a una transformación que, aunque necesaria, no permitirá regresar a su estado anterior. En este contexto, diversas fuerzas están en juego: nuevos cineastas están logrando éxitos con poco presupuesto, como es el caso de Obsesión, de Curry Baker. Además, la asistencia a las salas ha mostrado una notable recuperación en muchos mercados, a excepción de Argentina, donde la caída del salario real ha impactado fuertemente. A solo un mes del estreno de La Odisea, de Christopher Nolan, se vislumbra un cambio de época en el cine. Este film se presenta como una adaptación de uno de los relatos más fundamentales de la cultura universal. Como es habitual en el aclamado director de Oppenheimer, todo está diseñado para ser grandioso.
Nolan es reconocido por su habilidad para crear expectación. Ha tenido éxito con películas como El Origen e Interestelar sin revelar demasiado sobre sus tramas. Las películas se presentan como eventos de gran magnitud, con el elenco y el concepto a la altura de las expectativas. La reciente victoria de Oppenheimer en los Oscar de 2024, solo ha aumentado la anticipación por La Odisea, que promete ser la versión cinematográfica definitiva de este mito homérico. Muchos de nosotros nos acercamos a La Odisea a través de la interpretación de Kirk Douglas en la película italiana Ulises, que se transmitía en la televisión durante los años setenta. A pesar de que el nombre de Nolan evoca seriedad, su habilidad para contar historias de fantasía es, sin duda, su mayor fortaleza. Sin embargo, la promoción de La Odisea se centra en su importancia como evento cinematográfico.
Y está funcionando. Las entradas para las primeras funciones en salas IMAX se agotaron en cuestión de horas. La venta anticipada lanzada en EE.UU. el 4 de junio superó todas las expectativas, llegando incluso a colapsar temporalmente los servidores de empresas de venta de tickets. Este fenómeno, aunque no excepcional, es un indicador del interés del público. Lo más destacado es que los asientos premium en formato IMAX 70mm fueron los primeros en agotarse, lo que subraya la preferencia del público por la experiencia cinematográfica que Nolan ha optado por ofrecer.
Nolan, al igual que James Cameron, es un ferviente defensor del formato analógico. El IMAX 70mm utiliza una película de acetato, lo que permite una calidad de imagen excepcional. Cada fotograma mide siete centímetros de largo, lo que ofrece una proyección sin pixelado y una experiencia inmersiva que muchos espectadores buscan. Si el lector se interesa en cómo se utiliza la cámara en Dunkerque o Interestelar, notará que la inmersión es un elemento clave en el estilo del director, y también en el negocio del cine.
“La respuesta es proponer más y más grande, una experiencia que no se puede lograr en casa.”
Las plataformas de streaming y las pantallas de alta definición han cambiado la forma en que se consume cine en casa, ofreciendo experiencias que antes solo se disfrutaban en salas. Sin embargo, la solución para atraer a los espectadores nuevamente es ofrecer experiencias cinematográficas que sean más grandes y mejores. Por ejemplo, películas como Pecadores y Una batalla tras otra lograron un impacto significativo, incluso cuando no eran grandes espectáculos de fantasía. El objetivo es crear películas de prestigio que logren llenar las salas más grandes, a pesar de que el público en cines se ha reducido.
En este contexto, el éxito de La Odisea podría cambiar la percepción de las polémicas que han surgido en torno a su producción. La opinión de críticos y espectadores en plataformas como X se ha vuelto cada vez más relevante. Algunos espectadores han expresado su descontento por decisiones creativas, como la elección de Lupita Nyong’o para interpretar a Helena de Troya, un personaje históricamente rubio según los manuscritos antiguos. Esto ha llevado a debates sobre la representación en el cine y la inclusión de minorías, un tema que ha polarizado a la audiencia.
Por otro lado, la reciente traducción de La Odisea por Emily Wilson ha generado controversia, ya que algunos críticos argumentan que su perspectiva feminista altera elementos clave del poema original. La crítica más feroz ha surgido con la acusación de que la película podría ser considerada “woke”, lo que ha generado un reflujo en la opinión pública.
Si La Odisea triunfa, podría significar el ocaso de estas polémicas, indicando que la era “woke-anti woke” podría estar quedando atrás. Sin embargo, si no tiene éxito, podría reflejar que otros grandes éxitos del año han surgido de un ecosistema diferente, donde YouTube y otras plataformas están redefiniendo la relación entre cine y público. En última instancia, el cine en salas se está dividiendo en dos facetas: la experiencia inmersiva que sostiene económicamente a la industria y un nuevo cine más íntimo, que busca generar ganancias con menor inversión. La película de Nolan se presenta como una oportunidad clave para redefinir el futuro del cine.
El nuevo film de Nolan promete ser un hito en la cultura cinematográfica global.

