Carlos Alberto Solari, conocido como el Indio Solari, fue más que el líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. A lo largo de su carrera, se convirtió en una de las voces más influyentes de la música popular argentina, dejando una huella imborrable en varias generaciones. Su obra, marcada por un estilo único, ha resonado en el corazón de sus seguidores.
Con su mirada aguda y provocadora sobre diversos temas como la vida, la fama y el paso del tiempo, el Indio Solari compartió reflexiones que trascendieron sus canciones. Muchas de estas frases fueron pronunciadas en entrevistas o en conversaciones públicas, revelando su personalidad profunda y compleja. Entre las más recordadas se encuentran:
- “No tengo miedo a la muerte. La curiosidad es más grande que el miedo”.
- “La vida para mí no es una cosa que se deba proteger entre algodones. El algodón está haciendo daño a esa vida”.
- “El lugar más lindo y seguro del mundo que tuve fue el escenario. Es un lugar maravilloso, es entrar ahí, hacer tu gracia”.
- “La vejez es una cagada. Yo no sirvo para viejo. Hacer canciones es lo que me mantiene vivo”.
- “Hay días en que me quiero matar y hay días que ni se nota. Hay dolor, hay malhumor… Es la vida”.
- “No emito juicios sobre mi vida, porque me es imposible estar de acuerdo conmigo”.
- “Yo vivo con asombro de la juventud, porque en general los artistas añosos convocan a gente que, si no es de su edad, anda alrededor de eso. Que no me pase eso es grato”.
- “Dan por sentado que tengo departamentos en Madrid, en París, en Nueva York, que tengo bitcoins, y no tengo una mierda de eso”.
- “Ni bien termino de escribir una letra soy un testigo más; son momentos, son impresiones que uno vomita casi sin saber cuál es el motivo”.
- “No me gusta ni el pasado ni el futuro. El pasado porque ya no tenemos la posibilidad de hacer nada con él. Y el futuro es una aventura de la imaginación”.
El 12 de marzo de 2016, durante un multitudinario recital en Tandil, el Indio anunció su enfermedad, confirmando ante miles de fanáticos: “Se dice por ahí que tengo una enfermedad. Sí, es verdad, Mr. Parkinson viene pisándome los talones. Pero bueno. Así es la vida”. Este momento se convirtió en uno de los más recordados de sus últimos años sobre los escenarios.