Max Irons: el actor que forja su propio camino en Hollywood

Con la llegada de El joven Sherlock a la pantalla de Prime Video, muchos se preguntaron quién es el hombre que le da vida a Mycroft Holmes, el hermano mayor de Sherlock. Este personaje, aunque no es el protagonista, se convierte en una pieza clave en la dinámica familiar y política de la historia. Su nombre es Max Irons, un actor que representa una de las dinastías más prestigiosas del cine y el teatro británico: su padre es el respetado actor Jeremy Irons y su madre, la actriz irlandesa Sinéad Cusack.

A pesar del legado familiar que lo respalda, Max Irons, conocido por su actuación en La chica de la capa roja, La huésped y la serie Condor, ha optado por desvincularse de las etiquetas heredadas y construir una carrera que refleje su búsqueda de identidad y un perfil bajo. “La gente habla de ‘seguir los pasos’, pero lo importante es forjar tu propio camino”, afirma, eligiendo papeles ambiguos que le permitan explorar diferentes matices como actor.

Actuar: una herencia familiar

Nacido el 17 de octubre de 1985 en Londres, Maximilian Paul Diarmuid Irons creció en una familia enteramente ligada al teatro y al cine. Con abuelos, tíos y hermanos en el mundo artístico, actuar fue una herencia cultural. “Creo que tenía unos 16 años cuando me di cuenta de que quería ser actor. Antes quería ser piloto de combate, pero luego pensé que no quería matar gente, así que descarté esa opción”, reveló en una entrevista.

Nieto del legendario actor Cyril Cusack, sobrino de varias actrices y primo de Calam Lynch, Max no tenía mucho que pensar en su futuro. Sin embargo, sus padres intentaron disuadirlo: “Lo más probable es que tengas una vida de infelicidad, problemas económicos, celos y paranoia”, le advirtieron cuando decidió seguir este camino. Esa advertencia sobre la inestabilidad marcó su relación con la fama.

Durante su infancia y adolescencia, Max se formó en la prestigiosa Dragon School de Oxford y luego pasó por Bryanston School, donde participó en numerosas obras escolares y destacó en el fútbol. Su diagnóstico de dislexia complicó su desempeño académico, forzándolo a desarrollar nuevas formas de aprendizaje. En 2008, se graduó en la Guildhall School of Music and Drama, un semillero de actores británicos.

Antes de consolidarse como actor, sus primeros trabajos fueron como bartender, una etapa que él mismo definió como crucial para aprender a ganarse la vida sin privilegios, y como modelo. En 2006, fue descubierto en la calle por el fotógrafo Mario Testino, quien lo eligió para protagonizar una campaña de Burberry junto a Kate Moss. “Una gran camioneta negra se detuvo y un hombre se bajó y dijo: ‘Hola, soy Mario. Me gustaría que vinieras a charlar conmigo’”, recordó sobre su inicio en el mundo de la moda.

Sus primeros papeles y una inevitable comparación

Su debut cinematográfico llegó con la comedia romántica Conociendo a Julia, mientras que en teatro debutó con Oedipus. Sin embargo, su siguiente película, El retrato de Dorian Gray, no llegó hasta 2009, donde interpretó a Lucius.

Su golpe de suerte llegó en 2011 cuando fue elegido por la directora de Crepúsculo para ser Henry en La chica de la capa roja. “Cuando Max entró a la audición, pensé: ‘¡Oh, no! Mide 1,90 m, es guapísimo y tiene un magnetismo increíble”, comentó Catherine Hardwicke sobre su elección. Este importante salto en su carrera fue un trampolín hacia su primer protagónico en La huésped, un proyecto que lo vinculó nuevamente con la saga de vampiros, generando comparaciones con Robert Pattinson.

Max expresó su preocupación inicial sobre ser comparado con Pattinson, pero tras leer el guion, se dio cuenta que era una película distinta, con ideas interesantes sobre la supervivencia humana. “Cuando vi la película con el público, fue revelador porque creía que solo vendrían adolescentes, pero no fue el caso”, comentó, resaltando cómo la audiencia variada disfrutó de su actuación.

A pesar de sus temores, su breve paso por el universo Meyer fue satisfactorio y le aseguró un papel en la serie de la BBC La reina blanca, donde interpretó al rey Eduardo IV. “Es una ficción única porque no muestra solo la historia de los hombres y eso me parece fascinante”, explicó sobre la serie que aborda la Guerra de las dos Rosas.

Su carrera continuó con producciones más maduras y complejas como The Riot Club, La dama de oro, La esposa, La venganza perfecta y la biopic de Vivaldi, mientras que la serie Condor lo consolidó en televisión. En esta historia, encarnó a Joe Turner, un investigador de la CIA cuyas experiencias reflejan dilemas éticos y morales complejos.

El sostén de Sherlock

Su actual participación en El joven Sherlock lo ha puesto nuevamente en el centro de atención. En esta serie, Max interpreta a Mycroft Holmes, no solo como guía de su hermano, sino revelando la dinámica familiar del detective. “En el fondo, es un hermano profundamente amoroso. Está aterrorizado de perder a su hermano”, explicó sobre su personaje.

Para construirlo, Irons evitó imitar versiones anteriores y respetó el estilo del director Guy Ritchie, quien le aconsejó reinventarse constantemente. “Creo que es mejor mantener cierto misterio, tener un grado de inalcanzable”, sostiene, al igual que su padre, quien también evita establecerse en Hollywood.

Irons ha demostrado un profundo respeto por su profesión, viéndola como un compromiso serio. “Me formé, hice teatro y ahora estoy listo para elegir más papeles en cine, con el riesgo de equivocarme”, afirma, aunque las grandes franquicias no parecen estar en su radar, al menos por ahora.

El peso de su apellido ha abierto muchas puertas, pero también ha cerrado algunas. “Tiene sus ventajas ser hijo de quien soy, pero si haces un mal trabajo, dirán que solo te dan oportunidades por ser el hijo de alguien conocido”, reflexiona.

Amores de bajo perfil

En el plano personal, Irons también cultiva la discreción. Aunque fue relacionado con la modelo francesa Clemence Poes y la actriz Emily Browning, nunca se confirmaron esos rumores. A la que sí blanqueó fue a su actual mujer, Sophie Pera, una reconocida editora de moda. La pareja se casó el 30 de noviembre de 2019 en una ceremonia íntima en Oxfordshire. En febrero de 2023, anunciaron que esperaban su primer hijo.

Max y Sophie priorizan su tiempo juntos, alternando entre Londres, París, Milán y Los Ángeles. Resguardar su intimidad es una premisa compartida: “Cuando te conviertes en la historia fuera de pantalla, es menos probable que lo seas dentro de ella”, explica, defendiendo la importancia de mantener la vida personal alejada del trabajo.

Con una carrera que abarca cine, televisión y teatro, Max Irons ha encontrado un equilibrio interesante, construyendo una identidad propia lejos de cualquier molde o herencia familiar.

Max Irons, hijo de Jeremy Irons, busca su identidad en el cine sin dejarse llevar por las expectativas familiares. Max Irons, hijo de Jeremy Irons, busca su identidad en el cine sin dejarse llevar por las expectativas familiares.

Max Irons, hijo de Jeremy Irons, busca su identidad en el cine sin dejarse llevar por las expectativas familiares.

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