La brecha entre crítica y público en el cine actual

Nunca ha sido fácil opinar sobre películas, y en la actualidad, la situación es aún más compleja. La discrepancia entre lo que se conoce como “la crítica” y las opiniones del “público” es cada vez más evidente y cuantificable. Esta diferencia no es nueva, pero hoy en día se hace visible desde el momento en que se anuncia un proyecto, pasando por el cast, el material publicitario y los comentarios de influencers.

Por lo general, la batalla entre la película, el público y la crítica se extiende durante aproximadamente un año para cada gran blockbuster. Esto es común, ya que estas son las películas que atraen la atención de todos, desde cinéfilos hasta quienes asisten al cine una vez al año. Es importante señalar que la frecuencia de asistencia no determina el talento o la inteligencia del espectador. La posibilidad de que todos expresen sus opiniones ha hecho que las diferencias de criterio entre especialistas y el público sean más evidentes.

En las últimas semanas, esta discrepancia se ha manifestado claramente. Dos filmes que fueron mal recibidos o ignorados por la crítica lideran las recaudaciones a nivel global. Estos números son significativos, ya que indican una recuperación en las salas tras dos años de sequía. En Argentina, tanto Michael como El Diablo viste a la moda han superado el medio millón de espectadores.

De hecho, El Diablo… ha vendido más entradas que Michael con 638,000 frente a 555,000, aproximadamente. Esto es relevante porque no se trata de filmes diseñados para un público infantil, y se espera que ambos superen el millón de espectadores. La creencia de que “la crisis” espanta al espectador parece equivocada, ya que lo que realmente puede ahuyentar es la falta de alternativas. Este patrón se repite en otros países.

Los lectores curiosos pueden consultar Rotten Tomatoes, un sitio que muestra el promedio de críticas y opiniones del público. Es común que estos números no coincidan, ya que los críticos suelen ver muchas más películas que el espectador promedio. Uno de los grandes desafíos de la crítica profesional es enfrentarse a cada filme como si fuera el primero, lo que a veces resulta complicado debido al bombardeo de información previa que rodea a los grandes estrenos. Este es uno de los factores que contribuyen a las diferencias de opinión.

Los casos de El Diablo… y Michael son bastante singulares. En el caso de El Diablo…, las críticas fueron en su mayoría positivas hacia el elenco, aunque se señalaron aspectos como la falta de frescura. Sin embargo, el público fue a divertirse y encontró lo que buscaba. Hay una empresa en EE.UU. que monitorea estas opiniones y los resultados muestran un desfase significativo entre la calificación profesional y la del público.

En el caso de Michael, la diferencia es aún más marcada. Mientras que la crítica se situó alrededor del 4, el público superó el 9. Esto se debe a que, mientras la crítica analiza la construcción cinematográfica, el público valora la calidad de la experiencia. La “experiencia” es fundamental, especialmente para los más jóvenes, quienes están acostumbrados a consumir contenido a través de pantallas.

Entonces, ¿qué hace que la experiencia cinematográfica sea más atractiva que ver una película en casa? Dos factores: la calidad inmersiva y la interacción social. En casa, el espectador está solo, mientras que en el cine, la experiencia es colectiva. En el caso de Michael, la música de Michael Jackson, que no se vivió en un recital en vivo, se reproduce con el mismo impacto en la película. Esto contrasta con otros filmes que también han mostrado un desfase entre crítica y público.

¿Debería la crítica considerar el impacto del público a la hora de evaluar? En absoluto. Más bien, es necesario que exista una voz que hable de las películas como tales. La crítica debe entender que ya no es una evaluación vertical, sino un diálogo horizontal con el público. Esto implica reconocer el valor de la experiencia que ofrece el cine, ya que es a través de estas experiencias que las películas permanecen en la memoria colectiva. Los éxitos que han crecido al margen de las opiniones especializadas muestran que el público tiene su propia agenda y busca interacciones significativas.

“El divorcio entre crítica y público es evidente y refleja un cambio en la forma de consumir cine.”

La diferencia entre las opiniones de la crítica y el público se amplía constantemente. La diferencia entre las opiniones de la crítica y el público se amplía constantemente.

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